Bolivia importará petróleo crudo en lugar de combustibles refinados para activar sus refinerías
El Gobierno nacional, a través del Ministerio de Hidrocarburos, prepara un cambio sustancial en su política de abastecimiento de combustibles. La nueva estrategia busca pasar de la importación de gasolina y diésel ya refinados a la compra de petróleo crudo liviano para ser procesado íntegramente en el país.
El ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinacelli, explicó los alcances de esta medida que busca reactivar la capacidad instalada de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y generar un mayor aprovechamiento de los recursos estatales.

¿Por qué cambiar de combustibles refinados a crudo liviano?
La decisión responde a múltiples factores, tanto técnicos como económicos. Según detalló la autoridad, el crudo liviano ofrece ventajas significativas en comparación con los productos terminados que actualmente se importan.
«Este tipo de petróleo permite producir una gasolina más limpia y con menor cantidad de gomas o residuos», explicó Medinacelli. Esto se traduce en un combustible de mayor estabilidad, lo que contribuye directamente a un mejor rendimiento de los motores y una reducción en las emisiones contaminantes.
Reactivación de las refinerías de YPFB
Uno de los puntos centrales de la nueva estrategia es la optimización de la infraestructura nacional. Actualmente, las refinerías de YPFB operan muy por debajo de su verdadero potencial.
– Capacidad instalada: Más de 60.000 barriles por día.
– Operación actual: Aproximadamente el 25% de su capacidad.
Al importar crudo en lugar de productos refinados, se obliga a las refinerías a retomar un rol protagónico en la cadena productiva, procesando el petróleo y generando los combustibles que el mercado boliviano necesita.
Un ahorro clave: Menor salida de dólares y más valor agregado
Más allá de la calidad del combustible, el gobierno apuesta por un impacto positivo en la economía nacional. Procesar el petróleo dentro del país permite generar valor agregado local, un eslabón que actualmente se pierde al comprar el producto ya terminado en el extranjero.
Este cambio busca incidir directamente en la balanza comercial del sector, reduciendo la salida de dólares destinada a la importación de carburantes refinados. Al mantener el proceso de refinación en territorio boliviano, se dinamiza la industria local y se genera mayor riqueza interna.
Con esta medida, el Ejecutivo espera no solo asegurar un combustible de mejor calidad para los bolivianos, sino también sentar las bases para una política de hidrocarburos más sostenible y autosuficiente.
