Tras el caso Marset, Gobierno boliviano crea unidad de inteligencia financiera «sin límites» para rastrear dinero del narcotráfico
La reciente captura y expulsión del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset no solo representa un golpe contundente contra el crimen organizado en Bolivia, sino que ha destapado una interrogante que el Gobierno de Luis Arce ahora coloca en el centro de la agenda nacional: ¿Dónde está el dinero ilícito que financió su red?

En una conferencia realizada este miércoles, el viceministro de Régimen Interior, Jhonny Aguilera (en representación de Hernán Paredes, según datos oficiales), lanzó una crítica directa: “¿Dónde está la plata de los corruptos que saquearon el Estado? ¿Dónde está la plata de los delincuentes que tomaron el país?”. Con estas preguntas, la autoridad anunció la creación de un equipo de inteligencia financiera especializado, cuyo objetivo será rastrear las grandes fortunas vinculadas al narcotráfico y la corrupción en todo el territorio nacional.
El anuncio llega en un momento clave, días después de la captura de Marset —uno de los criminales más buscados del Cono Sur— en la ciudad de Santa Cruz, y en medio de una profunda reconfiguración de la política de seguridad.
Nueva estrategia: Seguir la ruta del dinero del crimen organizado
Según explicó Aguilera, el operativo policial que resultó en la captura de Marset, ejecutado con apoyo internacional, es solo una parte de la batalla. El verdadero desafío, insistió, está en desarticular la estructura financiera que lo sostenía.
“Detrás de Marset hay una economía que ha penetrado en diferentes áreas del país. El dinero va por delante y también detrás, y deja una huella que debemos seguir”, afirmó la autoridad. En esa línea, detalló que la nueva estrategia no se limitará a operativos policiales, sino que buscará “desmontar estructuras financieras complejas que sostienen al narcotráfico”.
“Esto no es un trabajo casual ni de consultoría. Es inteligencia financiera. Y ahí no hay límites. Por donde va el dinero vamos a seguir”, advirtió Aguilera, dejando claro que el objetivo final incluye incluso la repatriación de recursos que hayan salido del país a través de redes ilícitas.
¿Habrá investigación en el aparato estatal?
Las declaraciones del viceministro también abren la puerta a una posible purga interna. Consultado sobre si las pesquisas alcanzarán a policías, jueces y fiscales que pudieron haber facilitado la operación de Marset, Aguilera fue categórico: “La pregunta de dónde está la plata abarca todo”. La afirmación refuerza la hipótesis gubernamental sobre la existencia de una estructura de protección que permitió al narcotraficante uruguayo operar en Bolivia durante años, construyendo redes logísticas y obteniendo documentación oficial con relativa impunidad.
Un “día fundacional” con apoyo europeo
El anuncio se realizó en el marco de un evento con participación de la Unión Europea, a la que el Gobierno calificó como un aliado clave. “Hoy es un día fundacional en la lucha contra el blanqueo de dinero”, sostuvo Aguilera, destacando que el nuevo equipo de inteligencia financiera complementará el trabajo de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn).
El viceministro incluso proyectó la conformación de un “poderoso equipo” que permita dar el salto de las capturas mediáticas a los resultados estructurales. Por su parte, el embajador de la Unión Europea, Jaume Segura, destacó que la captura de Marset tuvo efectos inmediatos en puertos clave como Amberes (Bélgica) y Barcelona (España), donde operan redes de tráfico de droga. “El crimen organizado no conoce fronteras. Lo que ocurre en Bolivia tiene repercusiones directas en Europa”, afirmó Segura.
Contexto: El historial de Marset en Bolivia
Sebastián Marset, acusado de liderar una red que movilizó al menos 16 toneladas de cocaína hacia Europa, fue capturado el 13 de marzo en Santa Cruz y trasladado de inmediato a Estados Unidos, donde enfrenta cargos por lavado de dinero. Durante su estancia en Bolivia, acumuló propiedades y vehículos de alta gama con blindajes especiales, lo que evidencia el alto poder económico que llegó a concentrar.
Para el Gobierno boliviano, su caída marca un punto de inflexión. Pero la apuesta va más allá de la figura del capo. “Estamos en el camino de desmontar una estructura delincuencial y financiera muy poderosa”, resumió Aguilera.
