Hoy es el partido. Mientras Lara está en México con una delegación de casi 200 personas, en el país se debate si este viaje fue una invitación protocolar de la FBF o un descuido de sus funciones
El lunes pasado, la opinión pública despertó con la noticia de que el vicepresidente Edmand Lara habría abandonado el territorio nacional con destino a México, en compañía de su esposa, mientras el silencio administrativo de la Vicepresidencia de Bolivia se vuelve ensordecedor.
Resulta alarmante que el despacho de la Vicepresidencia no haya emitido un solo comunicado que clarifique la naturaleza de este viaje. No hay agenda oficial, no hay reuniones bilaterales programadas y, mucho menos, una justificación de interés nacional que explique la presencia del segundo hombre al mando en tierras aztecas, justo en la antesala de la trascendental ‘semifinal’ del repechaje mundialista de la Selección Boliviana.
¿Estamos ante un viaje oficial o ante un uso privilegiado del cargo para asistir a un evento deportivo? La filtración de imágenes de Lara a bordo de una aeronave no solo confirmó los rumores, sino que encendió la mecha de la indignación ciudadana. Según reportes de algunos periodistas, el traslado no se realizó en una aerolínea comercial convencional, sino a través de un vuelo charter. Las versiones más críticas sugieren que este «paquete premium» es una cortesía directa de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF).
Este episodio no es un hecho aislado, sino la continuación de una relación de ‘amistad’ que hoy, desde la función pública, se ve bajo una lupa ética muy distinta. Cabe recordar que antes de asumir la Vicepresidencia, Lara ya se benefició de la generosidad de la Federación, recibiendo entradas y vuelos pagados para presenciar el histórico triunfo de «La Verde» frente a Brasil en El Alto.
La función pública exige no solo ser honesto, sino también parecerlo. Viajar bajo el financiamiento de una institución privada para ver un partido de fútbol, mientras el cargo demanda presencia en el país, es un mensaje de desconexión total con la realidad boliviana.

