Sentencia histórica en Nueva York: 25 años de cárcel para el exzar antidrogas boliviano por «narco-corrupción
Lo que debía ser una lucha frontal contra el crimen terminó siendo el negocio de su vida. Maximiliano Dávila Pérez (62), el hombre que una vez tuvo las llaves del control de drogas en Bolivia como director de la FELCN, pasará las próximas dos décadas y media tras las rejas de una prisión federal estadounidense.
La jueza Denise L. Cote, del Distrito Sur de Nueva York, selló ayer el destino de Dávila con una condena de 25 años de prisión. El veredicto llega tras un juicio donde quedó al descubierto cómo el «Zar» de la lucha contra el narcotráfico se convirtió, en realidad, en su principal facilitador.
El «Escudo Judicial» del Narco
La fiscalía estadounidense no se guardó nada. Según las pruebas presentadas, Dávila no solo ignoraba los cargamentos; los escoltaba. Entre 2019 y 2020, el exjefe policial transformó su oficina en un centro de logística criminal:
Protección Armada: Utilizó a personal de la fuerza antidroga para custodiar cargamentos de cocaína.
Desvío de Operativos: Planificó el movimiento de patrullas oficiales para dejar «vía libre» a los vuelos con droga.
Logística de Exportación: Facilitó la salida de cargamentos desde aeropuertos bolivianos bajo su control total.
«El acusado abusó de su poder para apoyar a los mismos narcotraficantes que debía perseguir», sentenció el fiscal federal Jay Clayton.
Las grabaciones: El error que lo hundió
La caída de Dávila se cimentó en audios y reuniones secretas obtenidas por fuentes confidenciales de la DEA. En estas grabaciones, se escucha al exdirector negociar envíos de cocaína y dejar claro su interés económico. Incluso llegó a autorizar una «muestra» de 10 kilos hacia Lima como prueba de su eficiencia.
La conspiración apuntaba a lo grande: más de una tonelada métrica de cocaína con destino final a las calles de Nueva York, utilizando una ruta que conectaba a Bolivia con República Dominicana.
Una advertencia global
Para el administrador de la DEA, Terrance Cole, el caso de Dávila es la máxima expresión de la «narco-corrupción de alto nivel». Al convertir una institución pública en una empresa criminal, Dávila no solo traficó droga, sino que traicionó la confianza de todo un país.
Con esta sentencia, la justicia de EE.UU envía un mensaje directo a la región: no hay rango, uniforme ni cargo público que sirva de blindaje ante la ley internacional.
